El Rincón del Turista

El Rincón del Turista
José Miguel Balcera Barrero

martes, 17 de octubre de 2017

CULTURA VIAJERA EN EL SIGLO XXI

La principal característica del auge la "cultura viajera" es la constante necesidad de conocer lugares nuevos y desconocidos hasta el momento de la realización del viaje, siendo cada viaje una nueva etapa en el camino hacia la consecución de un objetivo claro: conocer el mundo donde vivimos.

La forma en que se realizan los desplazamientos ha ido cambiando con el paso de las décadas, ya que nos encontramos ante un sector donde impera el dinamismo y donde la tendencia adquiere el timón de mando hacia la consecución, ya no de experiencias directas, sino de emociones que se traduzcan en experiencias.

Con todo ello, el viajero del siglo XXI se caracteriza básicamente por 5 aspectos concretos:

 Uso de las NNTT de la información y de la comunicación antes, durante y después de la realización de la actividad turística

A priori de la realización del viaje, más del 80 % de los futuros visitante hace uso del "big data" para preparar su particular aventura, valiéndose de innumerables portales en relación a destinos, alojamientos, blogs de diversa índole turística, etc. 

Cuando llega el momento del viaje y el visitante llega al destino, internet seguirá siendo un fiel aliado, ya que será usado para resolver dudas e inquietudes que no hayan quedado del todo cubiertas en la etapa de preparación del viaje, así como nuevas surgidas. 

A la finalización del viaje, el visitante usará sobre todo el "social media" para intentar trasmitir su experiencia en el destino visitado, siendo importante decir que gracias a internet puede comenzar a hacerlo durante la estancia prácticamente a tiempo real, complementando dicha acción con otros portales y páginas donde el turista expresa su nivel de satisfacción a través de opiniones, vivencias, etc.

Viajes más cortos pero más continuos

Es frecuente que el período vacacional esté fragmentado temporalmente, de ahí la aparición de nuevos hábitos en la realización de viajes, los cuales pueden ser de menor duración aunque más continuos a lo largo del año. Nos encontramos ante las conocidas "minivacaciones", cortas pero intensas en contenido.

Mezcla cada vez mayor de ocio y negocio en los viajes

Es cada vez más común utilizar el tiempo de libre entre jornadas laborales fuera del lugar habitual de residencia y trabajo para disfrutar de la actividad turística, aunque en la mayoría de las ocasiones ese disfrute estará sujeto a la disponibilidad horaria laboral de última hora. 

Es relevante la apreciación de los nuevas tribus viajeras como los ejecutivos internacionales o los profesionales itinerantes entre otros, los cuales incluyen en sus viajes de negocios una escapada con su familia, amigos a ese destino al que su empresa le destina temporalmente.

Crecimiento de viajeros "low cost"

La inestabilidad del entorno económico hace que el ingenio aflore en aquellos visitantes con un nivel de renta reducido que deseen continuar desarrollando esa cultura viajera. Aflora  la necesidad de buscar metodologías concretas para poder disfrutar al máximo de desplazamientos a un precio acorde a cada nivel adquisitivo. 


 

La compañías aéreas de bajo coste, las ofertas de última hora, las promociones, así como las estrategias de precios del tejido empresarial turístico entre otros aspectos se convierten en fieles aliados de este "viajero low cost" que no está dispuesto a renunciar a la aventura de viajar.

Aumento de las motivaciones para la realización de viajes 

El constante auge de nuevas "especializaciones turísticas" que complementan a cada tipología concreta, hace que aparezcan constantemente nuevos segmentos de demanda interesados en motivaciones específicas para viajar. 

Se produce, pues, un aumento de las motivaciones para la realización de viajes, las cuales deben ser tenidas en cuenta por cada destino turístico para poder amoldar una oferta a medida para las nuevas necesidades surgidas. Grandes tipologías turísticas matrices que desarrollan las mencionadas especializaciones son, por ejemplo: el turismo cultural, el turismo rural y el turismo gastronómico entre otras no menos importantes.

No hay nada más gratificante y enriquecedor que la riqueza cultural personal obtenida con la realización de viajes fuera del entorno habitual, ya que la toma de contacto con nuevos lugares se traduce en la necesidad de establecer relaciones sociales con otras personas que albergan patrones conductuales que pueden diferir de los personales. 

Por otro lado,  surge la necesidad de compartir temporalmente una cultura que puede ser diferente a la propia, pero que siempre aportará algo nuevo a cada visitante para su enriquecimiento personal, complementándose todo ello con el intercambio cultural.

Cuando estés disfrutando de una puesta de sol en una playa perdida, cuando estés paseando por una avenida que te transporte a siglos pasados, cuando disfrutes de una gastronomía de la cual no tenías constancia que existía pero que realmente te encanta, cuando te veas siendo el protagonista temporalmente en una festividad del destino que visitaste, y cuando... sientas mil y una emociones más en el destino, recuerda que el turismo está presente en tu vida y puede aportarte infinidad de sensaciones y de emociones enriquecedoras. 


¿Te lo vas a perder?

Presentación: José Miguel Balcera Barrero